La noche más clara del mes ya está aquí junto con un eclipse lunar parcial.

Esta vez en el signo lunar por excelencia, el signo de cáncer. Así que, en este caso su influencia se encontrará aumentada al estar en su signo.

La luna en cáncer parte de un sistema defensivo natural. No solo al verse desafiado sino ante cualquier situación que consideren una amenaza. Conecta con nuestro instinto y nuestro sentido práctico. Las personas que tienen la luna en este signo saben escucharse a si mismas y darse lo que necesitan.  

Como momento luminoso del mes, algo se nos mostrará que no lográbamos descifrar en la oscuridad de la luna nueva, la de capricornio. Emociones ocultas, necesidades ocultas, miedos tal vez..

Un mes de gran trascendencia por el cúmulo de energía condensada en el signo de capricornio, junto con la fusión de los planetas Saturno y Plutón, que iniciarán nuevo ciclo. Nos señala una crisis interna, un desmoronamiento tal de las estructuras que nos obliga a tenernos que cuestionar una nueva forma de hacer las cosas.

Al estar el nodo norte en cáncer y el nodo sur en capricornio, nos marca aquello hacia donde hemos de ir y aquello que hemos de dejar atrás. El lado inconsciente, la luna, ahora nos muestra el camino que nos ayuda a evolucionar.  Mientras el sol de la conciencia está poniendo luz sobre los aspectos que necesitan ser revisados y soltados.

Los valores de cáncer necesitan ser puestos sobre la mesa. Necesitamos aprender a reconocer y valorar nuestros sentimientos personales, abandonar la necesidad de controlar, aprender a ser vulnerables, desarrollar nuestra naturaleza femenina, dejarnos guiar por nuestros instintos y permitir sentir satisfacción personal.

Y cuando ha habitado en nosotros un exceso de rigidez, control y autoritarismo puede que veamos como nuestro cuerpo empieza a dar señales del necesario cambio que debe ser enfrentado.

Con todo ello, una vez integrados todos esos aspectos las nuevas estructuras que se inicien tendrán mucha mayor solidez porque habrán integrado nuestras necesidades más internas.

Es necesario reconciliarnos con nuestro pasado.  Hacer limpieza de aquello que acumulamos pero que ya no necesitamos, de esas estructuras que nos han guiado pero que ahora es necesario romper para seguir creciendo.

Un momento para poner conciencia sobre nuestras heridas, inseguridades, inhibiciones y bloqueos. Tal vez ante tal desborde de sensaciones cueste articular un discurso y hablemos a destiempo. Pero lo importante es sanar, fluir y dejar ir…disolviendo las armaduras que ya no tienen ningún sentido en nuestras vidas.

A partir de ese proceso de conexión interna con nuestros instintos podremos establecer las bases de nuevas estructuras. Pero solo cuando integremos los opuestos. Cuando seamos capaces de escuchar nuestros instintos, nuestras necesidades y trabajar desde otro lugar y reconocer el verdadero camino. Aceptando nuestros sentimientos, temores e inseguridades personales y aún así disfrutar del proceso.

Un equilibrio entre el sostener y estructurar, y el nutrir y anidar. El principio masculino y el principio femenino.

Lo íntimo, familiar, conocido, lo seguro y nutricio y fluctuante. Versus la estructura, el orden, los límites y la materialización.

Unir lo interno con lo externo, lo visible con lo invisible, lo temporal con lo eterno, lo antiguo con lo nuevo.

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*La luna llena de cáncer será viernes 10 de enero 2020 en el grado 20º00′. Será a las 20:21h en Península, 19:21h Canarias. A las 15:21h en Argentina, Chile y Uruguay. A las 13:21h en México.